Tap, tap, tap

¡Cómo echaba de menos esta sección! Mis Fotografías ha vuelto, señores.

Este verano estuve con unos amigos en un pueblo llamado Alp, situado en la Cerdaña. Esos días hicimos visitas a los pueblos de alrededor (algunos en la parte francesa y otros en la catalana), y uno de ellos fue Llivia. Allí entramos en una especie de museo bastante pequeño, y cuando encontré esta Underwood no me pude resistir.

¿Verdad que es bonita? :)

#HeForShe

«If not me, who?

                     If not now, when?»

Emma Watson in the UN #HeForShe speech.

Por si no habéis visto el brillante discurso que dio Emma Watson la semana pasada, aquí os dejo el enlace.

De cómo no escribí en mi blog durante un año

Me ha dado por volver a entrar en el blog y he descubierto que el lunes hará un año desde la última entrada. Desde entonces me ha surgido la idea de publicar algo en múltiples ocasiones, pero es como si después de tanto tiempo me costara retomarlo.

No he escrito y no sé por qué. Quizás porque no tenía nada que decir y no quería malgastar palabras. O porque tenía demasiado que decir y no sabía cómo expresarlo. O porque tenía tanto que hacer que cuando por fin encontraba un rato para descansar lo usaba para otras cosas. O porque directamente, no me apetecía. Y no sé por qué.

Esto no es ninguna entrada-excusa. Es más bien para que sepáis que sigo aquí. He estado un rato leyendo antiguos post y me he dado cuenta de que he cambiado mucho, pero sigo siendo la misma. También he descubierto que tengo algunos seguidores que antes no estaban y me sorprende (gratamente) que a pesar de no publicar siga recibiendo visitas diarias.

Podría prometer entradas más a menudo y todas esas cosas que se dicen, pero no lo voy a hacer. Puede que aparezca por aquí de vez en cuando y puede que no lo haga hasta dentro de otro año más. Quién sabe. Hasta entonces, gracias por leerme.

¡El rey que no quería cazar en La Página Escrita!

Sé que hace ya casi tres semanas desde la última entrada, pero como ya dije, he comenzado la Universidad, así que no sé con qué frecuencia iré apareciendo por aquí.

Pero ya pasaré a ese tema más tarde, porque hoy vengo a anunciaros algo que me ha hecho muy, muy feliz. Y es que… ¡¡Me han publicado El rey que no quería cazar en el número 5 de la revista on-line La Página Escrita!!

Estaba yo tan tranquila viendo la serie Elementary (que comenzó el viernes la segunda temporada e.e) y recibí un mensaje de un amigo diciéndome que me habían publicado. Y parecerá una tontería, pero lo primero que pensé fue “Anda, te habrás equivocado”. Pero cuando me vi ahí, a página completa, me hizo muchísima ilusión. Ya había aparecido mencionada como finalista en las dos anteriores ocasiones en que me había presentado. Así que, como dice el dicho, a la tercera va la vencida. Y ay, ¡haber salido publicada unos días antes de cumplir los dieciocho ha sido todo un regalo de cumpleaños adelantado! :D

El rey que no quería cazar es un relato que quise colgar en el blog hace ya meses, pero como lo había mandado a la revista, tuve que esperar. Y vaya, ¡qué sorpresa! Ahora os lo puedo enseñar en la misma página de la revista :) Os dejo el link para que podáis leerla completa, pero aquí tenéis los pantallazos de las páginas en las que estoy (click en las imágenes para ampliarlas).

La Página Escrita 01

La Página Escrita 02Y ahora, pasando al tema de la Universidad… He de decir que estoy muy contenta por cómo ha empezado todo. Si bien estaba algo insegura sobre cómo iba a ir la cosa, ahora estoy la mar de contenta. Por el momento las clases van arrancando y tengo la sensación de que me va a gustar lo que haré (aunque no todos los profesores son los que me habría gustado tener, peeeeero eso suele pasar xD). Además, tengo unos compañeros con los que me estoy llevando genial. ¿Qué más podría pedir? Solo me queda acabar de arrancar bien en cuanto a las clases se refiere, y creo que lo haré.

¡Contadme cosas! Dejadme algo en los comentarios, que pocas veces lo hacéis y me encanta leeros a vosotros también. Espero que os haya gustado mi relato. ¡Nos leemos! :)

La chica del abrigo rojo apareció

Pero bueno, ¿qué es esto? ¿Laura está actualizando el blog? *Caras de sorpresa*

¡Holaaaaaaaa!

Sí, de acuerdo, he estado desaparecida durante TODO el verano, pero la verdad es que he estado ocupada con otras cosas y creí necesario el desconectar un poco del blog.

El motivo básico ha sido la novela que he estado escribiendo todo este tiempo (y que terminé hace bien poco). Como me he dedicado en exclusiva a ella, no he escrito nada más, y por lo tanto he pensado que sería mejor dejar el blog en stand by durante un tiempecillo. Además, después de haber terminado segundo de bachillerato, y a la espera de entrar en la Universidad, me he sentido como en un limbo, y he querido aprovechar este verano al máximo.

Ahí viene el quid. La Universidad. ¡Ay, qué poco queda!

La llegada de septiembre ya me lo anunciaba, pero el día 8 en el calendario ha hecho que aterrizara del todo. Empieza una nueva etapa. Nuevo lugar de estudio, nuevos hábitos, nueva ropa, nuevos compañeros y, estoy segura, nuevos amigos. Por un lado tengo muchísimas ganas de comenzar. Como ya he dicho, son muchas cosas nuevas. Pero por otro lado estoy bastante aterrada ante algo tan grande.

Es algo muy ambiguo, pensaréis. ¿Cómo se puede querer con tantas ganas y a la vez no querer para nada comenzar algo? Pues a saber, porque con la cantidad de cosas que pasan por mi cabeza a diario…

Por si lo dudábais, también he aprovechado estos meses para leer, aunque me habría gustado leer algo más. He saboreado a Arthur Conan Doyle, amado a John Green y comenzado a descubrir a Markus Zusak. Y además he comenzado a seguir series que quería ver desde hacía tiempo y que, por unas cosas o por otras, había ido aplazando. ¡Incluso comencé con un canal en YouTube!

No he viajado, pero me he movido mucho por mi zona, y he tenido el gran placer de recibir a algún amigo y familiar de otra parte de España, así que he hecho fotos muy chulas.

Y volviendo al tema de mi novela, solo puedo decir que los nerviecillos ya comienzan a invadirme, porque la he presentado a un concurso (que nombré en esta entrada) y el saber que ha llegado me produce un nudo en el estómago súper agradable (y ambiguo de nuevo lalala). No me imagino en febrero, que será cuando se falle.

Para terminar esta entrada, me gustaría decir que en el mes de agosto el blog llegó a las 2.000 visitas, y no sabéis la alegría que eso me produce.

Espero que vuestro verano haya sido igual o mejor que el mío.

¡Nos leemos!

 

Blanca

¡Buenas! ¿Cómo estáis llevando el verano?

La verdad es que he estado varios días “asimilando” mis vacaciones y he vagueado como la que más, pero ahora que ya tengo la nota de Selectividad (¡¡estoy súper contenta!!), parece que ya es hora de hacer cosas. He descansado lo que tenía que descansar para recuperar el sueño perdido, así que ahora puedo dedicarme a tiempo completo a escribir, leer (el otro día atraqué un poco la biblioteca), ver series, ver películas y salir.

Os traigo un relato que primero escribí para un reto en el foro literario en el que estoy (la Generación Jordilauriana ^^), y después de arreglarlo, decidí presentarlo al concurso de los Juegos Florales, en mi instituto. Cosas tiene la vida: aunque en el reto no tuve demasiado éxito, quedé primera en el concurso de narrativa en castellano :)

Pero bueno, no me enrollo más y os dejo leer:

Blanca

Paseamos. Paseamos cogidas de la mano, sin temor a nada, sin temer a nadie, al menos por mi parte. ¿Tienes tú miedo a algo?

Blanca, Blanca. Siempre tan Blanca, tan pura. Aún recuerdo cómo te conocí. Tú ibas con aquel vestido blanco tan bonito que te llegaba por debajo de las rodillas y el sol se proyectaba sobre tu piel haciendo que parecieras una muñequita de porcelana como las de casa de mi abuela. Llevabas un sombrero de paja que contrastaba con tu pelo, de color castaño. Y de repente, el viento te lo arrebató para hacerlo llegar hasta mis pies. Fue entonces cuando nuestras miradas se cruzaron y yo supe que eras tú. Tú, Blanca.

Vivo en este pueblo de olivos y parras desde que tengo uso de razón y nunca hasta entonces me había encontrado contigo. Lo sé porque de haberlo hecho te habría recordado. Y sin embargo cuando te vi quise que el tiempo se parara.

Pero se oyó tu nombre y apenas nos dio tiempo de hablar. Eran tu padre y tu hermana pequeña, que correteaba alrededor suyo con un muñeco en la mano. ¿Te acuerdas? Eran cerca de las doce y tenías que ir a misa. Me sonreíste cuando te tendí el sombrero y me diste las gracias. Estuve a punto de pedir que te quedaras conmigo pero no lo hice.

Míranos ahora, con las manos entrelazadas. Pero hemos tenido tantos problemas… Desde el principio los tuvimos.

Tú y tus creencias (o más bien las de tus padres) te obligaron a pensar que lo nuestro no era bueno. Que no verme como se ve a una amiga era algo que se podía curar con avemarías o penitencias varias. Pero no es así. Ahora lo sabes.

Rezabas a diario e ibas a misa regularmente. Al principio me decías que lo hacías porque tenías fe en Dios y porque creías que debías hacerlo. Blanca, ambas sabemos que fueron tus padres quienes te inculcaron esas costumbres sin dejarte conocer otras.

―No es cierto. Lo que yo creo depende de mí misma y de nadie más.

―¡No! Tus padres nunca te han dejado escoger. Has vivido siempre en una urna, siguiendo las pautas que te han marcado ellos, que son, por extensión, las de la iglesia. Joder, Blanca, ¿es que no te das cuenta?

Lo que en un principio creíste normal te oprimía de tal manera que terminaste por dejarte llevar. Por eso nunca olvidaré aquel día en que fuimos a la cala de la playa.

Podría haber sido uno de tantos, porque nos encanta ir allí, pero ese fue distinto. El mar estaba revuelto y hacía viento, cosa que no nos impidió descalzarnos y caminar por la orilla para mojarnos los pies. Nos dio por perseguirnos la una a la otra y terminamos en el suelo, empapadas de arriba a abajo. Entonces nos tendimos en las rocas y cuando menos me lo esperaba me besaste en los labios. Lo hiciste tú, Blanca.

Ahora que te tengo a mi lado y que siento el tacto de tu mano contra la mía me resultas irreal, casi ilusoria. Pero te siento, por eso sé que estás aquí, y sobre todo, que estás conmigo.

¿Qué os ha parecido? ¡Decidme vuestra opinión! :)

¡Nos leemos!

Tenemos que hablar

Mi mente y mi imaginación a veces llegan a situaciones muy absurdas, y aquí tenéis la prueba:

―Cariño, tenemos que hablar…

Ella le mira con gesto de sorpresa en el rostro.

Vas a dejarme ―dice, toda convencida.

Marta, yo…

No me digas más. Vas a dejarme ―se calla y deja una pausa. Se queda pensativa por un momento y añade―. Dios, lo sabía. ¡Eres gay!

¿Qué? ―responde él, pasmado.

¿Hay otra persona? Es eso, ¡hay otra persona! Dios mío, te has vuelto gay por haber salido conmigo, ¡como me pasó con Fran! ¡Es que lo sabía!

¿Pero qué estás…? ―incrédulo, intenta volver a tener controlada la situación―. A ver, Marta, creo que lo nuestro lleva un tiempo sin funcionar como cuando empezamos.

Joder, pero qué habré hecho yo para que se me vuelvan homosexuales ―se levanta, contrariada, retirándose el pelo de un golpe de mano.

Marta ―mientras, él intenta entender lo que está sucediendo. Intenta hacer que Marta se calme, que la situación deje de ser tan absurda. Ella sigue hablando―. Marta. ¡MARTA! ―Ella se calla de repente. Él la está agarrando por los hombros y se ha puesto enfrente suyo.

Ha sido culpa mía ―No, no puede ser, un par de lagrimones comienzan a rodar por sus mejillas―. Por mi culpa ahora eres gay.

Que no soy gay, joder ―exclama―. Que hace bastante que te quiero dejar y no sé como hacerlo, ¡pero no soy homosexual! ¿De dónde lo sacas?

¿Por qué me ibas a dejar sino?

¡Porque eres una pija rematada y no te aguanto! ―al ver la expresión de ella, que de repente es de lo más seria, la suelta. Marta se coloca bien el tirante derecho del sujetador, que se le había caído, coge su bolso y se va, maldiciendo a Fran y a Miguel por haberse vuelto homosexuales estando con ella.

 

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